lunes, 11 de junio de 2012

Creí saber...



Creí saber, creí estar seguro de quién era y de cómo era… tal vez sea esto… crecer.
Comprender que hay cosas que ya no hago, intereses que ya no tengo.
Madurar ya no es teórico, pura experiencia.
Es esta sensación de querer seguir siendo irresponsable un poco más, como cuando me daban las buenas noches con un beso y me arropaban…
Dormía satisfecho. Sabía que todo estaría igual al otro día. Alguien se ocuparía de mí…
Ahora, transitando la vuelta 26, eso ya no es posible. Los pasos que he dado ya no pueden borrarse.
Es tiempo ya de ser un hombre.  No quiero decir amargado o insensible, sólo responsable… de mi mismo.
Aceptar el hecho de que debo tomar las riendas por completo. No estoy solo, pero sé que nadie interferirá por mí, es mi tarea, mi vida… mi tiempo.
Cada día deja lugar a otro, cada etapa permite el surgimiento de la siguiente. Los ciclos se suceden.
Ha muerto el niño, el adolescente dio paso al joven que ahora está muriendo porque el hombre está naciendo en el proceso.
No hay nada a que temer, es el comienzo de algo que morirá más adelante,
Permitir que suceda, eso es lo que importa.

Andrés Casari