Una profunda comprensión,
Obvia, por cierto.
Hemos establecido arbitrariamente,
Convencionalmente,
La existencia de un mañana.
Definimos por acuerdo que hoy será diferente del próximo bloque,
Porque tomamos la supuesta salida del sol como referente.
(Y digo supuesta porque tampoco el sol sale sino que la Tierra gira)
Acordamos fervientemente un corte drástico,
Tajante,
Absurdo,
Entre el día actual y el día futuro.
Lo cierto es que no existe tal ruptura,
Ya que el tiempo es un hermoso continuo.
Nos enredamos en divisiones eficaces para un orden lineal,
Más no real.
Existimos irremediablemente ahora,
En el único momento en que podemos ser.
Construimos nuestra vida argumentando que en el próximo segmento
seremos o haremos tal cosa
Como si fuese posible cercenarnos de nuestra continuidad.
Lo que somos y hacemos hoy lo seguiremos siendo y haciendo hoy.
Y si elegimos modificarlo,
También debe ser hoy.
No existe otra alternativa.
Podrías decir que un árbol no crece hoy,
Lleva tiempo.
Debo darte la razón: no crece hoy.
Porque crecer implica un proceso.
El árbol no crece hoy,
Está creciendo hoy,
En presente.
Del mismo modo tú,
O yo,
No podemos definirnos.
Estamos hoy, aquí y ahora,
Siendo y haciendo determinada cosa.
Mañana (es decir hoy luego del giro de la Tierra)
Seremos y haremos algo diferente,
O igual.
Si no te gustan las etiquetas,
Podrías simplemente adoptar esta postura:
Soy un proceso que en este momento hace y es…
Permitiéndote repetirte cuantas veces creas necesario,
Sin sentir que mientes.
A quien le gusten los rótulos te despreciará,
Por inconstante.
Pero ese ya no es tu problema,
Nunca lo es.
Al menos si así lo estás creyendo,
Hoy.
Andrés Casari
.bmp)
.bmp)
.bmp)
.bmp)