Cuando tu punto de vista inflexible se despliega
Y pretendes que tu visión sea la norma.
Te escucho.
Pero tan sólo logras elevar una gruesa pared tras tus
palabras.
Del mismo modo que no permites que entre una brisa
diferente,
Tampoco logras influir aunque lo creas.
Sin intercambio no existe comunicación.
Una hermosa presentación quizás
Y barbillas que suben y bajan.
No porque estén de acuerdo
Sino porque, francamente,
Aburres.
Te dan la razón
Con la esperanza de pasar a otro tema en el cual no
tengas opinión.
No convences.
En un momento dejé de contar abrumado por tus infinitos:
YO creo, YO pienso, YO hago.
¿Por qué necesitas que sepamos?
¿No será que dudas un poco de aquello que con tanto
fervor afirmas?
Cuando tu frase de cabecera es:
La única verdad es la realidad.
Me entristezco.
¿La realidad descripta por quién?
¿No osarás creer que vivimos en la misma?
Te comprendo, mi amigo,
Pero no te justifico.
Tu cabeza se magullará muchas veces
Porque así lo has elegido.
Sigo creyendo que puedes cambiar.
Si tú también lo creyeras,
Podríamos realmente comunicarnos.
Hasta entonces jugaremos a discutir,
Alimentando la ilusión de sentirnos importantes,
Creyendo que con eso es suficiente.
Andrés Casari
.bmp)