martes, 2 de julio de 2013

Como el agua que deshiela







¿Has visto mi amigo?
Seguimos ignorantes.
Te escucho refunfuñar contra la determinación,
Exigiendo una libertad que no tiene sentido,
 Despreciando tu naturaleza, como si no fueras parte de este cosmos.
¿Crees que la semilla conoce su destino?
¿Crees que el agua que deshiela en la montaña conoce su final?
¿Por qué debieras entonces, conocer el tuyo?
¿Cómo puedes estar seguro de que eso que decides hacer no forma parte del viaje?
¿Y eso que eliges no hacer también?
Tienes un destino, como la semilla, como el agua.
Lo cierto es que uno y otro pueden jamás concretarlo,
Así y todo,
No  deja de existir el orden que los dirige.
El agua puede contaminarse,
O fluir limpia y clara hasta el mar que la llama.
La semilla puede convertirse en un imponente y saludable árbol,
O ser un raquítico arbolucho, débil, enfermo…
¿Qué crees que sucede contigo, humano?
Existe ese destino que ignoramos,
Y podemos llegar a él o jamás comprender que nos ha sucedido.
Transitar débiles, enfermos, ignorantes,
Contaminados.
O brotar con fuerza, esplendorosos, limpios,
Claros.
Eres parte de la naturaleza,
Como yo, como todo.
Aunque te hayan enseñado a creer en el artificio,
En la civilización
Y en tantas otras cosas que atentan contra el mágico tejido.
Nada está afuera, nada está suelto.
Acción y reacción.
Causa y consecuencia.
Sólo Ser lo que Eres,
Y continuar sin importar donde te lleve,
Pues sea donde sea,
Es parte del viaje.



Andrés Casari


2 comentarios:

Naty dijo...

Elegir ser y dejar que todo fluya, sin esperar nada a cambio. Que todo se dé naturalmente... TODO PASA POR ALGO Y TODO LO QUE PASA NO ES EN VANO. SIEMPRE HAY ALGO QUE ENTENDER Y APRENDER DE LO SUCEDIDO.

Anónimo dijo...

Nos olvidamos que venimos de la naturaleza y todo lo nuevo que surge, destruye una parte de ella... Andy!!