Ya no dejaré
Que tu pie me aplaste,
El bosque apagado, debe rebrotar.
Las corrientes se separan
Cada cual a su camino,
Ya no hay pena ni castigo, sólo cielo que volar.
Y planear liviano,
Construir un puente,
O marcar la senda para caminar.
Soy este poeta
Que palpita sueños,
Que no deja campo sin acicalar.
Y seré guerrero,
O caeré entre sombras
En esta batalla: ¿Cuál es la verdad?
¿Acaso no ves?
El invierno cesa,
Otra primavera despuntando va.
Déjame que sueñe.
Déjame que brote.
Déjame que nazca en este pedregal.
Seré flor de un tiempo,
Amanecer de risas,
Buscaré un espacio donde transmutar.
No busques respuestas,
Ni esperes reclamos,
No hay impedimentos, ni fuego ni sal.
Es una montaña,
Es un largo viaje,
Soy un peregrino en busca de paz.
Escucha mi risa,
Rocío en la arena,
Humedad del aire que se secará.
Mi vida es ahora,
La manada grita,
Y el lobo en la loma aúlla al final.
No es una condena,
Tampoco un lamento,
Mi pequeña huella en tu pie estará.
Y tal vez mi letra
Resuene en tu herida,
Pero la mañana pronto nacerá.
Dejé el equipaje,
Y aquella careta,
Con la que jugaba a que era tu par.
Pero no lo soy,
No somos iguales
Tú tienes tu alma para decorar.
Estoy decidido,
No espero que apruebes,
Salto sin cadenas y estallo al hablar.
Todo lo demás,
Circo de colores,
Renazco del fuego, sólo un grito más.
Andrés Casari
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1 comentario:
Muy bueno señor! Siga su camino sin estupor.. ;-)
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