Era una batalla inútil,
Sin objetivo,
O peor aún, con un objetivo imposible de asir.
Comenzó despacio, casi sin querer,
Y ahora está a punto de perder sus códigos.
Camino entre el fuego cruzado
Y cada bando me reclama como propio.
Es curioso como el egoísmo se enmascara,
¿Qué tan difícil puede ser comprender que no es mi guerra?
Que no lo fue y que no lo será.
Que son los actos los que inclinan la balanza
Y no las vacías palabras llenas de términos que se han
usado demasiado perdiendo por completo su significado.
Una guerra absurda,
Como toda guerra que solo persigue un capricho.
Quizás sea tiempo de salir de la zona de fuego,
Evitar un daño colateral,
Continuar sembrando en vez de pisotear aquello que
intentaba brotar.
Cada nueva explicación, es tomada como arma,
Acomodada.
No es ese su propósito.
Me había olvidado por qué no se debe dar todo masticado,
Sino simplemente actuar y que cada quien comprenda lo que
pueda o lo que quiera,
Como siempre.
Andrés Casari
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1 comentario:
Una pequeña, pero valiosa reflexión.
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