Su seguridad abruma.
Tan decididamente persiguen un mapa que creen, los llevará a su destino.
Pero miras el tuyo y surge la duda.
Tienes en tus manos otro plano,
Y has llegado a ese destino hace mucho tiempo.
¿Debes indicarles su error si no han preguntado?
Puedes ver como sus pensamientos y sus acciones se conducen siguiendo
su única referencia
Y desde allí te observan.
Desde esos supuestos te clasifican.
Es simple.
Solo pueden comprender la parte de ti que coincide con los símbolos en
su mapa,
El resto no podrá ser comprendido,
Ni querrá serlo.
Pues eso implicaría reconocer la propia desorientación.
Tras su aparente maldad sólo existe ignorancia,
Y miedo a cambiar.
Has aprendido a cerrar tus oídos al murmullo,
Sin embargo cuando otras personas también son involucradas en un
destino que no es cierto,
Cuando esa energía proyectada irresponsablemente puede interferir con
la integridad de otro ser al que aprecias,
La irritación aparece en escena.
Entonces ya no comprendes tanto.
Aunque entiendas la ignorancia,
Eres incapaz de justificar la estupidez.
Por eso eres guerrero,
Y por eso no te molestas en dar explicaciones a quien no las merece.
La incomprensión es un hecho al que te has acostumbrado
Pero no al artificio de un mundo para el que no has sido concebido.
Las respuestas aparecerán para quien se atreve a preguntar.
Si prefieren el cotorreo sinsentido,
Si su placer oscila entre criticar el jardín de sus compañeros
Y tejer falsas ilusiones por un completo sentido de minusvalía
personal,
Sin vida propia que vivir.
Es un hecho lamentable.
No siento lástima por esos ejemplares humanos,
Son y serán eternamente libres.
En mi mapa,
La etiqueta de estúpidos los define perfectamente.
Al menos,
Hasta que se esfuercen en demostrar lo contrario.
Andrés Casari
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1 comentario:
Esa enfermedad llamada 'estupidez". Se puede "curar", pero ¿quién se convertiría en doctor? Si algunos de los grandes portadores de la misma,tienen un alto cargo.
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