Estás de pie frente a tu muerte.
¿Qué puedes decirle? ¿Cómo evitarla?
Pasa sobre ti, todo aquello que no te animaste a vivir,
Esos momentos que desperdiciaste en cosas que no eran importantes.
Tu tiempo,
Tu corto tiempo,
Un manojo de urgencias que no contribuyeron en nada a la plenitud de tu
simpleza como hombre.
Aquellos que te decían cómo pensar y cómo sentir,
Los otros que sentenciaban tus ideas,
Y algunos más que se burlaban de la sensibilidad que te guiaba en los
momentos oscuros…
¿Dónde están ahora?
Solo.
Solo tú, frente a tu muerte que te espera y te sonríe.
¿Puedes verlo ahora?
Ya no hay donde ocultarse de uno mismo.
Ya no hay mañana,
Ya no hay después,
Nunca debió haberlo,
Nunca lo hubo…
Simplemente eras tú frente a tu muerte, como ahora.
Un minuto más, una llamada, un abrazo,
Una canción, un grito, una carta de amor,
Un proyecto, una ilusión, una decisión,
Un hijo, una película, un trabajo,
Un perdón, una mentira…
Ya no hay tiempo.
Nunca lo hubo,
Era solo ese momento,
Era el viento que acariciaba tu mejilla y rezongabas.
Era el llanto de ese niño y tu impaciencia.
Era esa palabra de aliento que no dijiste por acumular tu estúpido
dinero.
Era ese orgasmo que te negaste por haberte creído la patética ilusión
de tener 5000 seguidores en un frío
mundo inexistente.
Era esa soledad que temiste sentir y que con ruido sin sentido llenabas
día a día.
Era ese libro que no leíste por completar planillas y planillas.
Era también yo, que te hablaba y no me oías…
Era tu conciencia, tu espíritu, tu tiempo.
Era tu elección, como lo es ahora.
Deja que te abrace,
El tiempo que tenías se agotó,
¿De qué sirve ahora tu lamento?
Los que quedamos, quizás,
Aprendamos de tu increíble necedad,
O, tal vez,
Repitamos como idiotas tu accionar,
Y enfrentemos con súplica y dolor a nuestra eterna compañera.
¿Qué puedes decir?
No digas nada. Afróntalo.
Al menos una vez, en este, tu último instante como hombre…
Calla.
Dedícate este momento y fúndete con tu muerte.
Hónrate.
Valora que antes del final, en tu último intento,
Quisiste Ser Conciente.
Andrés Casari

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