
Penumbra.
Ausencia de sonido.
Ambición y felicidad.
Algo fatigado quizás.
Esperando y haciendo.
¿O haciendo que espero?
En otra tarde como tantas,
Diferente.
Repleto de insatisfacción, antes dolorosa.
Ahora estimulante al comprender:
Motor de voluntades,
Disparador de grandes ideas.
Alguien satisfecho ya no desea,
Ha muerto.
Y su frialdad cadavérica contagia inmovilidad a quienes aún eligen la vida.
¿Cómo modificarías algo que crees justo y merecido para ti?
Si la conformidad ha plantado bandera en tu sentir,
Si la necesidad de seguridad te ha llevado a las suaves praderas,
Si tu lema de cabecera comienza con “más vale malo conocido…”
Y culmina con un patético: “… que bueno por conocer”,
Lo siento, has muerto.
Ignorancia, ignorancia… y más ignorancia.
Siempre que te sientas satisfecho y conforme:
Pínchate.
Busca algo que te moleste,
Recorre hasta encontrar algo para mejorar.
Pues si no,
Enmohecerás tus minutos,
Y creerás absurdamente que ese era el único objetivo.
Eso te han inculcado, una triste recompensa,
Simple, suave, tibia y confortable tarde de otoño…
Sin esfuerzo, sin aprendizaje,
Sin perfeccionamiento.
Sin sentido.
Andrés Casari
No hay comentarios:
Publicar un comentario