jueves, 29 de marzo de 2012

Es extraño


¿Qué había sido todo eso?

Negación, insatisfacción, lucha y defensa.

Cuan alto era el muro,

Cuan impenetrable la pared que había construido para no verse.

Si, se miraba en un espejo, pero sólo reflejaba la pared,

Con todos y cada uno de los adornos y lamentos con que la había decorado.

No estaba en esa superficie la verdad de su ser,

Ni sus capacidades, ni sus alegrías.

Es extraño, pensé.

Es extraño el placer que ciertas personas experimentan al humillarse, desvalorizarse y pelearse consigo mismas.

Pareciera como si se regodeasen en su propia miseria.

Lo cierto es que existía la salida, y la habíamos hallado.

Bastaba con que dejara de mirar ese espejo deformado, ese reflejo absurdo de terquedad e infortunio y se decidiera de una vez por todas y con la férrea convicción de quien ha visto por fin.

Alcanzaba con que se decidiera a mirar hacia el lado de adentro.

Ya no el reflejo, ya no la imagen, sino dentro de la muralla,

A eso que temía expresar.

Esa era la clave.

En aquel momento no quiso, prefirió seguir peleando,

No sé si se decidirá a tomarse en serio alguna vez.

Es extraño, pensé,

Cuanto placer causa la patética autocompasión.


Andrés Casari

miércoles, 28 de marzo de 2012

Mirando la misma estrella


Ella suspiró.

Él dejó su vaso sobre la mesa, se inclinó y perdió su mirada en la lluvia, más allá de ella, en la marea de gente que iba y venía por la avenida.

¿Qué podría decirle?, pensó.

¿Qué podría decirle que la hiciera cambiar de opinión?

Ella lo miró distante, furiosa. No sabía por qué pero lo odiaba. ¿Cómo era posible eso? ¿Acaso no lo había amado hacía unos meses? ¿O nunca lo amó en verdad?

Él, incómodo, dolido, buscó sus ojos para seguir amándola.

Hielo fue lo que encontró. Ni restos del fuego que solía haber allí.

¿Qué había pasado? ¿Cómo fue que pasó’ ¿Dónde estaba mientras eso ocurría?

Ella repitió por quinta vez, parecía lo único que podía decir: “ No sos vos, soy yo, quedate tranquilo. Necesito un tiempo.

Él sonrió. Más por costumbre que por deseo. ¿Un tiempo? ¿Qué es un tiempo? ¿Qué arregla un tiempo? No necesitas tiempo, necesitas otro. No sos vos, soy yo el que no te sirve. ¿Qué te hace pensar que el tiempo, si tal cosa existe, juega algún papel en tu sentir y en tu pensar que es atemporal? ¿Necesitaste tiempo para saber que me amabas? ¿Necesitaste tiempo para sentir? Pedirme tiempo es pedirme que agonice para razonarte menos culpable, pedirme tiempo es invitarme a que me acostumbre a tu ausencia para que el dolor de alejarme para siempre de tu vida sea menos intenso.

Por su puesto, dijo él. Todo el que quieras.

Ella sonrió. Más por costumbre que por deseo. Besó su mejilla y se fue. Nunca sabría que esa sería la última vez que besaba la mejilla del hombre que amó alguna vez.

Él, disperso. Sintió subir la marea y tragarse el puente que habían construido entre esas dos islas desconocidas. Las cosas volvían a su naturaleza original. Eran otra vez desconocidos.

En verdad la amo, sintió. Siempre la amé. Es inútil engañarme, el tiempo no modificará lo que siento si yo no quiero modificarlo. Es posible que comience a pensar que es posible y me convenza con razones justificadas, buscadas, encontradas. Razones que atestigüen un futuro en que la odiaré…

¿Es necesario? Pensó. ¿A quién quiero engañar? La mujer que amo sigue existiendo fuera del tiempo y del espacio, quizás llegue a odiar a esta desconocida que acaba de irse. No hace falta engañarme.

Pagó la cuenta y se fue. No le importó mojarse. Era feliz porque era capaz de amar.

Ella entró en su departamento. No recordaba por qué había tenido esa cita, no sabía por qué el hombre que amaba la había dejado plantada enviando en su lugar a un desconocido. Sé que lo amo, sintió, pero necesito tiempo.

Ella y él alzaron la cabeza. Él y ella, sin saber, miraron la misma estrella. Ella y él no habían hecho ni dicho lo que sentían. Él y ella se amaban más allá del tiempo y del espacio. Ella y él eran completos desconocidos.

Él y ella no eran más que simples mortales ignorantes, condicionados, estandarizados. Ella y él creían que la pareja que habían conformado no era normal, no estaba bien, no debía ser como era.

Él y ella jamás se preguntaron según quién y murieron incompletos, sintiéndose en falta, negándose la vida y el amor por unas simples razones, por un conjunto de normas que alguien inventó, que algunos acuñaron y que se cristalizaron en cultura.

Ella y él quizás no sean tan desconocidos para ti.

Él y ella, tal vez, estén leyendo a través de tus ojos…


Andrés Casari

sábado, 24 de marzo de 2012

Poco que hacer


Hay poco para hacer con la mirada vacía,

Con la sonrisa enterrada,

Y con sombra en el corazón.

Poco que hacer con la frente arrugada,

La duda encendida,

Y el cuerpo marchito.

¿Qué pretendes hacer con ese porte egoísta criatura?

Descansa.

Hazte un favor.

Descansa.

Luego,

Cuando el brillo regrese a tu piel,

Cuando tus manos ya no tiemblen transpiradas,

Cuando el sonido de tu voz

Sea algo más que un desarmonioso ruido…

Entonces habrá mucho que hacer para ti.

Allí verás lo que ahora ni siquiera sospechas,

Aunque quieras, no puedes,

Pues tu debilidad te consume la energía.

Descansa.

Hazte un favor.

Descansa.

Luego, con la mente más clara y algo de energía,

Verás qué hacer y cómo.

Entonces decidirás en libertad.

Mientras sigas cautivo, lo siento…

Descansa.

Recupera tu fuerza para desglosarte y reunirte.

Muere a lo que crees ser y renace a lo que eres,

Y entonces sí,

Tendrás el poder para romper de apoco algunos barrotes.

Descansa.

Andrés Casari

domingo, 18 de marzo de 2012

Polaridades


Es medio día y el sol brilla fuerte sobre la Tierra.

El alcohol que emana de aquel joven me repugna.

Suenan sirenas a lo lejos.

Una madre irradia amor desde sus ojos mientras acaricia a su crío.

Sorprende el vuelo de una paloma en la ventana.

Siento latir mi corazón,

Y sonríe al pasar, una hermosa mujer de cabellos dorados.

Parpadeo.

Se cae el borracho,

Llora el nene,

Putea la rubia.

Mi corazón late más fuerte

Y las sirenas se oyen cada vez más cerca.

El tren en el que viajo se detiene.

Suspiro.

Una estúpida, o enferma, o triste mujer

Decidió observar la formación de los vagones desde abajo.

Miro la hora y espero.

Otro día más en este bonito mundo de polaridades.

Otro día más en que percibo.

Otro día más en que la vida y la muerte,

La desesperación y el equilibrio,

El odio y el Amor,

Conviven codo a codo esperando ser elegidos.

Andrés Casari

sábado, 17 de marzo de 2012

Tu voluntad


Tu voluntad también es un arma,

Y puede matarte.

A medida que experimento este viaje

Redescubro que las certezas no siempre son del todo ciertas.

Estaba convencido de que la voluntad era lo único necesario.

Más no es así,

Como en tantas otras cosas, es sólo una parte.

La voluntad debe existir en ti

Para cambiar, para alcanzar metas, para ganar batallas,

Sin embargo,

Si llegas a creer que podrás controlar el mundo…

Te equivocas.

Tu voluntad sirve para ti,

Para disciplinar tu mundo,

En el que eres responsable.

En cuanto a lo demás,

Debes rendirte.

No abandonarte, no resignar,

Simplemente rendirte a lo que ES

Que no está pendiente de tus caprichos de humano.

Si te adaptas, si aceptas lo que viene como viene,

Tu voluntad de permanecer en el camino te salvará.

Pero si luchas contra todo y contra todos,

Absurdo,

Serás un miserable hombre,

Sin fuerzas para SER realmente

Y repleto de nada.

Andrés Casari