
Momentos aquí. Desgarro.
La incómoda sensación de saber que todo podría haber sido de otro modo y no lo fue.
Tantos muriendo,
Tan pocos aprendiendo….
Que estupidez.
La codicia del ser enfermo lo abarca todo,
El desenfreno, la intolerancia.
Y nosotros aquí,
Manteniendo el misterio que ya no es,
La fuerza de la vida, la conciencia.
¿Qué seriamos sin todo lo que nos rodea?
¿Por qué despreciarlo?
¿Por qué pisotearlo?
¿Acaso no es un bello jardín…?
La estupidez nos ha ido comiendo poco a poco el cerebro,
Algunos ya no tienen retorno,
Están solos, a la deriva en este lugar que podría haber sido de otra manera.
Más no hemos escuchado la sangre,
No hemos oído el viento,
No hemos percibido la luz en nuestro corazón,
Y ahora,
Sin rumbo, gritamos al cielo lamentos y súplicas.
El cielo no escuchará a quien ha despreciado la vida,
¿Por qué lo haría?
Andrés Casari
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