jueves, 29 de marzo de 2012

Es extraño


¿Qué había sido todo eso?

Negación, insatisfacción, lucha y defensa.

Cuan alto era el muro,

Cuan impenetrable la pared que había construido para no verse.

Si, se miraba en un espejo, pero sólo reflejaba la pared,

Con todos y cada uno de los adornos y lamentos con que la había decorado.

No estaba en esa superficie la verdad de su ser,

Ni sus capacidades, ni sus alegrías.

Es extraño, pensé.

Es extraño el placer que ciertas personas experimentan al humillarse, desvalorizarse y pelearse consigo mismas.

Pareciera como si se regodeasen en su propia miseria.

Lo cierto es que existía la salida, y la habíamos hallado.

Bastaba con que dejara de mirar ese espejo deformado, ese reflejo absurdo de terquedad e infortunio y se decidiera de una vez por todas y con la férrea convicción de quien ha visto por fin.

Alcanzaba con que se decidiera a mirar hacia el lado de adentro.

Ya no el reflejo, ya no la imagen, sino dentro de la muralla,

A eso que temía expresar.

Esa era la clave.

En aquel momento no quiso, prefirió seguir peleando,

No sé si se decidirá a tomarse en serio alguna vez.

Es extraño, pensé,

Cuanto placer causa la patética autocompasión.


Andrés Casari

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